La Provincia de Gutiérrez: Un manto blanco que corona a Boyacá

publicado en: Colección | 1

Sandra Liliana Mejía Alfonso
Politóloga, Mg. Medio Ambiente y Desarrollo
Directora Ejecutiva Corporación BioRegión
www.biorregion.org

Seis municipios conforman la Provincia de Gutiérrez: El Cocuy, Chiscas, El Espino, Guacamayas, Güican y Panqueba. Ubicados en el ramal oriental de los Andes colombianos, hacen parte del imponente ecosistema de picos cubiertos por nieves perpetuas, cuyas aguas alimentan a las dos cuencas más importantes del país: por el oriente al Magdalena con el río Chicamocha y por el occidente al Orinoco con el río Arauca.

Estas cumbres son el territorio del pueblo U´wa y de comunidades campesinas asentadas en estas alturas, adaptándose a condiciones extremas y en profundo conocimiento de las dinámicas de la Sierra. En el proceso de colonización, los españoles conquistadores, misioneros y aventureros les disputaron estos territorios y tesoros a los indios laches de la familia U´wa. El primer conquistador que penetró esta indómita región, fue el alemán Jorge de Espira en el año 1536, a quienes los indígenas resistieron; posteriormente, vendría Hernán Pérez de Quesada, quien llegó en expediciones en busca del Dorado, y finalmente, logro someterlos, desplazando a estas comunidades, hacia los lugares más altos y escarpados, y fundando pueblos en los que habían sido sus asentamientos. La misión conquistadora se complementó con la crearon de “centros de reducción de tunebos”, con capillas doctrineras, rústicamente construidas por las órdenes religiosas de los dominicos y agustinos, quienes también terminaron por dominar las tierras fértiles de estos valles interandinos.

Ante el despojo, se funda San Gabriel de El Cocuy en 1541, sometiendo el centro poblado de mayor florecimiento cultural indígena, del pueblo de la sal y de la coca. Fue la cuarta población fundada legalmente por los españoles en el Nuevo Reino de Granada, luego de Santafé de Bogotá (1538), Vélez (1539) y Tunja (1539).
En 1625, Hernán Pérez de Quesada fundó en el territorio del Cacique Panqueba, la población que conserva su nombre, y que fue erigida parroquia en 1630. Posteriormente, se funda el municipio de Güicán por el padre Miguel Blasco de la Compañía de Jesús, el 26 de febrero de 1756.

Guacamayas es fundada en 1764 por decreto del Virrey don Pedro Mesía de la Zeda, quien dictó el nombramiento de alcalde Pedáneo para el valle de Guacamayas. El 5 de febrero de 1777 se fundó formalmente el municipio de Chiscas por parte del General Juan Nepomuceno Toscano. Finalmente, vendría la fundación del Espino, en 1790, solicitada por los vecinos blancos que habitaban en Guacamayas y que querían separarse de la población indígena.
Visitar la insondable y lejana Provincia de Gutiérrez, es algo que usted no se puede perder. Sus hermosos pueblos y paisajes altoandinos, de una belleza única, es una experiencia para no olvidar. Sí su interés está en hacer turismo ecológico, y llegar hasta los picos nevados, puede escoger visitar el Parque Nacional Natural el Cocuy, así podrá llegar a este hermoso pueblito de estilo colonial y republicano, cuyas calles empedradas contrastan con sus casas de paredes blancas, con hermosas ventanas enmarcadas en verdes balcones en madera, adornados con materas de barro, que guardan coloridos bugambiles. Aproveche y visite el Teatro Boyacá, en honor al señor Alfredo Valderrama, quien contribuyó a fomentar la empresa cinematográfica en el país. En su plaza central, además de la iglesia, podrá disfrutar de su hermoso parque y observar una maqueta, que le sirve al turista, para identificar, mejor que ninguna aplicación web, la Sierra Nevada en toda su belleza, sus límites y la toponimia de sus picos polvorosos de hielo.

La jornada para Visitar el Parque Nacional Natural el Cocuy, inicia muy temprano con un buen caldo de papa, chocolate y huevos, que lo tienen listo en la cabaña, a la misma entrada de este santuario natural. Allí puede compartir con otros expedicionarios, vestidos de pasamontañas, chaquetas corta-hielo, equipajes muy sofisticados, pero también con los guías, amigos campesinos preparados con su conocimiento de cada piedra de la Sierra, y sus ruanas, que cortan, mejor que cualquiera, los gélidos vientos de estas montañas y que, además, sirven para todo lo que se presente por el camino, en este quebradizo relieve.

Las expectativas son pocas, comparadas con el hermoso paisaje que se divisa desde este punto y que invita al pronto ascenso para tocar la nieve. Luego de un largo sendero, y una dura jornada, atravesará por el valle de lagunillas, donde podrá ver entre otras, “la Pintada”, cuyos colores nacarados lo harán pensar en otro mundo, mientras transita el bosque altoandino, el páramo, el superpáramo hasta llegar a las nieves perpetuas, por un paisaje rocoso, acompañado por todo el filo de la sierra nevada. En este punto se encontrará de frente con el misterioso e imponente, el llamado “Púlpito del Diablo”, una gran pared de roca que se levanta en medio de este manto blanco, con sus 72 metros de altura y compañero del cerro de Pan de Azúcar, un pico nevado al que muy bien le queda su nombre.

También podrá visitar la emblemática Laguna de la Plaza, un recorrido marcado por el bioma glaciar en toda su magia, trazado por morrenas y embellecido por turberas que, a veces, conforman verdes cojines de agua, extendiendo frondosos tapetes de diminutas florecitas. Custodiada por altas paredes con relictos glaciares, este humedal altoandino, es un hermoso oasis en el silencio de la alta montaña, rodeado de frailejones, es visitado ocasionalmente, por el oso de anteojos y el puma, vigilado por las águilas reales y señoreándose en estas alturas, vuela el cóndor, con su collar blanco, rey indiscutible de los Andes.

Sí el ascenso es por Güicán, el lugar preferido de los caminantes es el Ritacuba Blanco, coronarlo es un poco más exigente y requiere de mayor preparación física y mejor equipo. Desde este lado podrá observar el pico El Pedregal del Llano y el Ritacuba Norte que conforman el mayor glaciar de la sierra. En este sector, se alcanzan las alturas mayores como el Ritacuba Negro que llega a 5.350 msnm. Realmente, es un privilegio poder disfrutar de estos paisajes blancos en contraste con los azules profundos de sus limpias lagunas, que aceleradamente se van perdiendo, debido al calentamiento global.

Luego de esta visita por la masa glaciar más grande del país, donde se guardan, las aguas más antiguas de los andes colombianos; no salga de Güicán sin visitar La Virgen Morenita, un cuadro de gran devoción para los peregrinos de diversas regiones del país, que ha sido disputado por varias poblaciones, incluso, la Matrona Genoveva Cújar, escondió el cuadro en su casa del Cocuy. Esta es la tercera romería más grande del departamento de Boyacá, una tradición religiosa que lleva más de dos siglos.

De regreso no olvide pasar por el municipio de Guacamayas, dónde se encontrará con una de las artesanías más hermosas de Colombia, la cestería en fique, cuya técnica fue heredada de los indios Laches, y que consiste en un tejido en rollo, que cubre un alma de paja blanca con hilos de fique de diversos colores.
La técnica inicial, se fue perfeccionando en la elaboración de rollos para fabricar platos de balanzas, con el fin de pesar quesos, cuajadas, lana hilada y conservar alimentos; hoy en día, además de los canastos tradicionales con tapas, cestas, cofres, la creatividad e innovación de sus artesanos, ofrece nuevas piezas con figuras geométricas y esquemáticas. Los alucinantes diseños, de hilos de mil colores como guacamayas, envuelven el alma blanca del corazón de la Provincia en Boyacá.

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Una respuesta

  1. Emiro Enrique

    Ya terminando el norte
    De seguro no te pierdes.
    Porque llegando a Panqueba,
    Comienza la Provincia de Gutiérrez.

    Buenas tardes Sandra Liliana.
    Gracias por tan educativa información.

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